Colombian “Hooters” y Florence Thomas

Por Juliana Jiménez

Hooters Girls
Meseras de Hooters. Foto: Bristol Motor Speedway & Dragway.

Florence Thomas, la famosa feminista Colombiana, visitó el nuevo Hooters en Bogotá, y escribió un artículo al respecto para Soho, una revista que disimula el empelotar mujeres por plata con la excusa de hacerlo “con clase” o “artísticamente”.

No se nos puede escapar la ironía de que Thomas escriba para esta revista –pero bueno, si le damos el beneficio de la duda, depronto estaba tratando de cosechar conversos, infiltrándose donde justamente más se la necesita. O, no sé, porque al mismo tiempo se está beneficiando a costa de las mujeres empelota y semiempelota que pueblan la revista.

¿Cuál fue la reacción del público, en su mayoría hombres (obviamente)?Inmediatamente, en los comentarios del artículo, y en otros foros, se le califica, entre lo publicable, de estar dando “un berrinche.” Bueno, ¿y por qué berrinche? El escrito pudo haber sido mejor estructurado, pero tiene muchas críticas importantes.

Ejemplo:

“En este país de violencias sexuales, de manoseos en buses, de violaciones diarias a niñas, adolescentes y mujeres, de tristes y sórdidos prostíbulos, de mujeres convertidas en botín de la guerra o de la vida cotidiana, Hooters puede parecer inofensivo pero no lo es: es la versión de estrato medio y alto de un triste país machista y violento.”

Eso está poderoso. ¿Qué más al punto que eso?

Otra gente, más enfocada en el tema del artículo y no tanto en su escritora, no le dan mucha importancia, y califican al restaurante simplemente como “entretenimiento burdo y superficial.” Otros dicen que el machismo del que habla Thomas “no es el verdadero problema.”

¿Por qué el “verdadero problema”? Estoy totalmente de acuerdo con que es un problema más de varios, y sí, uno muy grave, parte de un neocolonialismo cultural un asco, ¿pero por qué el problema del machismo tiene que ser secundario, siempre secundario, como las personas a las que éste afecta? Y sobre todo, por favor, en un sitio como Hooters, donde es innegable que la atracción principal son mujeres, sus tetas y sus culos. Negarlo es estar ciego, saturado de mujeres semiempelota como las que abundan en cualquier horario de programación de Caracol, RCN, y cualquier canal colombiano prácticamente a cualquier hora.

Si algo me dice el hecho de que muchos hombres no logren ver el problema del machismo, pero sí le saquen el racismo, el clasismo, a situaciones donde es claro que la mujer está siendo denigrada, es que cuando les incumbe a ellos, ahí sí no es un problema, ahí sí se desentienden, ahí sí es un “berrinche.” O es algo cultural, que pasa en otros lados más exóticos, y cómo tal hay que respetar.

Me recuerda a las mujeres de la revista Hola, “las mujeres más poderosas del Valle del Cauca,” que no le veían nada de racista a la foto en la que posan con la “servidumbre” (inmunda palabra) de raza negra, decorando el fondo en perfecta simetría. Si esto es “arte”, el mismo supuesto arte de Soho, gracias pero no. Qué importa si ellas le ven el racismo, el simple hecho de que la foto sea posible es lo que atestigua contra un país neocolonialista y arribista.

De la misma manera, Daniel Samper Pizano, director de la revista Soho, no le ve nada de racista ni machista a la portada de Soho con la que respondió, tan avispado él, con mujeres negras desnudas con “servidumbre,” otra vez, porque en Colombia jamás puede faltar, la servidumbre como decorado, dizque siendo blancas, cuando en realidad son más bien mestizas indígenas. Como dicen en los comentarios, estos sí un poco más decentes (y eso): Una raza denigrando otra. Tremendo descache, pero qué destape de la realidad colombiana. Afortunadamente el desatine no se le escapo a todo el mundo, y en la revista Semana publicó una crítica de parte de los profesores de la Universidad Autónoma de Occidente.

El “entretenimiento burdo y superficial” de Hooters y del que se quejan ahora en Colombia no es algo importado, y vender a las mujeres como mercancía tampoco lo es. Cada país lo hace a su manera, y la manera en que lo hace Colombia y Latinoamerica es especial, más solapada, más burda, más omnipresente.

En realidad Colombia estaba más que lista para un Hooters. Es más, el concepto de “Hooters” (y su ejecución) llevan en Colombia ya bastante tiempo.

3 thoughts on “Colombian “Hooters” y Florence Thomas

  1. Me gusto mucho el articulo a mi me sorprendió mucho que Florence Thomas hubiera escrito un artículo de Hooters en la revista del “Ganado” Soho. Pero las opiniones del articulo me parecieron totalmente acertadas.

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